lunes, 24 de julio de 2017

Los órganos de la Catedral

El órgano del Evangelio visto desde el interior del Coro.

La catedral metropolitana de la ciudad de México, fue dedicada en 1667; sin embargo, debido a falta de dinero, inundaciones, hundimientos diferenciales y demás retrasos, la fábrica de este templo se extendió a lo largo de los siguientes siglos, lo que ocasionó que acumulara una enorme cantidad de obras de arte en los casi 300 años que demoró su construcción.

El primer órgano que llegó a México fue traído de Sevilla apenas una década después de haber sido rendida la capital del Imperio Mexica, en 1530. Éste instrumento fue importado con el propósito de acompañar una capilla que Fray Pedro de Gante tenía bajo tutela en una escuela de Texcoco, de la cual hacemos mención en  este artículo: El abecedario de la Catedral de Texcoco

La catedral ya contaba con dos órganos hacia 1613, sin embargo, debido a la proyección decorativa del magno recinto se consideró que estos instrumentos ya no estarían a tono con la grandeza del templo por lo que en 1688 el Deán registra una petición a la Corona para la adquisición de un nuevo instrumento.


Detalle del órgano de la Epístola, tal y como se le ve desde el interior del coro.

Es así que, una vez recibida la petición formal del Cabildo catedralicio, se ordena la creación del órgano de la Epístola al maestro organero natural de Aragón: Jorge Marco de Sesma en Madrid. Sesma provenía de una afamada familia de organeros de la Zaragoza del siglo XVII. El órgano, después de una travesía por mar llegó a la catedral de México el 14 de febrero de 1693 cuando Sesma había fallecido ya hacía tiempo.

Cabe señalar que pese a que el cabildo dio por recibido el órgano en ese mismo año, el proyecto de instalación estuvo rodeado de desacuerdos y dificultades durante mucho tiempo y no se conciliaba su instalación.

No fue sino hasta 1734, cuando estas dificultades vieron su fin, pues el cabildo decidió hacer una ampliación del órgano y encomendaron esta tarea a José Nassarre, quien recibió la encomienda para hacer ciertos arreglos y modificaciones al órgano de la catedral. 

Las intervenciones al órgano fueron terminadas ese mismo año, motivando el entusiasmo del Arzobispo, Juan Antonio de Vizarrón y Eguiarreta. Nassarre,quien, aprovechando el éxito de las mejorías al instrumento, presentó planes y especificaciones para la construcción de un segundo instrumento, en lo que el arzobispo y el cabildo estuvieron de acuerdo

Los días 11 y 12 de Octubre de 1736 se verificó la formal entrega de los  instrumentos. Aquí tienes una muestra de cómo suena el órgano de Sesma y vistas más vívidas de estos magníficos órganos.


Los instrumentos ya completados cubrieron todas las expectativas, tanto del Cabildo, como de la corte virreinal. Los órganos completaron la armonía arquitectónica interior del recinto con los dos instrumentos más emblemáticos del arte musical iberoamericano.

Por este y muchos otros motivos, es imprescindible conocer, respetar y proteger el patrimonio histórico que aún sobrevive en nuestro país.
Aparte del incendio de 1967, ni los años ni el polvo ni las termitas perjudicaron a estos insignes instrumentos tanto como la contaminación atmosférica del valle de México, en particular la de la década de los 80's, afortunadamente esta joya musical novohispana fue sometida de 2006 a 2014 a un minucioso proceso de restauración

sábado, 22 de julio de 2017



La cantidad de esqueletos de niños encontrados en el interior de esta capilla sorprendió a los arqueólogos por el reducido espacio en el que se encontraron y tan apilados, aún cuando la costumbre de sepultar a los infantes muertos en el interior de los templos era una práctica muy común en la época en la que esta capilla permaneció en uso.

La primera edificación virreinal en este emplazamiento se edificó hacia 1525 sobre un emplazamiento prehispánico probablemente tolteca (600-650 aC), se sabe con seguridad que no fue sobre una construcción mexica debido a la completa ausencia de elementos asociados a esta cultura en la totalidad del emplazamiento, en todo caso, se conoce con seguridad que el núcleo poblacional mexica de Coyoacán se ubicaba en torno al templo de San Juan Bautista.

Fue hacia la primera mitad del siglo XVIII cuando se renueva la capilla primitiva construída en tiempos de la conquista y que es la que felizmente aún podemos admirar y visitar en nuestra visita al hermoso barrio de Coyoacán.




las ajaracas decoran toda la extensión de la fachada
Su fachada es una verdadera golosina para los sentidos, una de las más bonitas de la Ciudad de México; puesto que amalgama estilos diferentes en una estética puramente novohispana - mexicana. flanqueada por sendos campanarios, el cuerpo principal de la fachada está decorado con ajaracas mudéjares que me recuerdan a las que ví en Malinalco y la Magdalena Atlitic.

La puerta cuenta con un hermoso arco mixtilíneo y está flanqueada por dos columnas
estípite adosadas que sostienen una cornisa primorosamente labrada que sostiene una hornacina hoy en día vacía pero dan una imagen de decoro que pocas veces he visto en capillas de sus dimensiones.

El interior se encuentra prácticamente desnudo de las decoraciones que evidentemente ostentaba en sus primeros años de uso. Al fondo de la nave, en el altar se encuentra un retablo de madera dorada que no es el original, se sabe que en la primera mitad del siglo XX fue traído éste probablemente del ex-colegio jesuíta de San Francisco Javier de Tepotzotlán.

En la extensión de la nave del templo fueron encontrados osamentas pertenecientes a al menos 167 individuos que componían parte de la población del barrio de la Conchita durante el período en el que el templo admitió sepulcros en el  interior; es decir hasta las Leyes de Reforma de 1859-60.



campanario
Los individuos portaban aún elementos característicos de los entierros virreinales católicos que, aunque ya muy deteriorados permitieron admirar el primor con el que fueron confeccionados sus adornos que consistían en coronas con flores de metal, medallas religiosas, relicarios, rosarios y en algunos casos partes de la indumentaria pudieron ser recuperados como por ejemplo el huarache de un niño.

Se acostumbraba que los niños fueran vestidos de San José o de miembros de órdenes religiosas y las niñas de la Vírgen María.



A pesar de su importancia no sólo religiosa pues supone una de las primeras construcciones religiosas en la Nueva España; sino también de su importancia arquitectónica, la capilla de la Conchita se encontraba en un deplorable estado que amenazaba con su derrumbe hacia finales de 2011.


Hoy en día, gracias a un rescate que comenzó en 2012 podemos continuar admirado esta joya de la arquitectura novohispana y conocemos aún más sobre su historia.
vista frontal del hermoso templo




lunes, 15 de mayo de 2017

La ciudad de Ayacucho o Huamanga

Eduardo Vásquez Relyz: Egresado de la maestría de arte peruano por la 
Universidad Nacional Mayor de San Marcos, 
investigador en temas de arte peruano virreinal y republicano.












































































Fundada en el siglo XVI con el nombre de San Juan de la Frontera de Huamanga, alberga un importantísimo patrimonio de arte virreinal, que se manifiesta en sus 33 iglesias, en sus casonas solariegas, en sus retablos y portadas.

Se ubica en la sierra central del Perú a 2,700 m.s.n.m. y posee un clima cálido y benigno. Uno de sus templos más representativos es este del convento carmelita, conocido como iglesia de Santa Teresa. Su fundación data de inicios del siglo XVIII, gracias a su benefactor el padre Francisco de la Maza de la Compañía de Jesús.

La iglesia se dispone en una sola nave rectangular cubierta con bóveda de cañón con lunetos, dos portadas una en el muro de los pies flanqueada por dos torres y otra en el muro del evangelio dan acceso al templo. Destaca en el interior el soberbio retablo mayor de 3 cuerpos y 3 calles, obra del siglo XVIII del periodo de madurez del barroco peruano. Un par de retablos laterales igualmente barrocos, un púlpito y lienzos completan el ornato del templo.

fachada de la iglesia donde destaca la portada decorada sobriamente con un robusto almohadillado en sus dos cuerpos

Vista general del interior de la iglesia

Retablo del altar mayor. un dechado del arte de la talla, se distribuye en 3 cuerpos y 3 calles más ático que invade el espacio de la bóveda del templo. Como en otros retablos barrocos peruanos, en este triunfa la columna salomónica, aumentando la sensación  de  boato la colocación de espejos en marcos dorados. En su hornacina principal se encuentra la Virgen del Carmen patrona de la orden carmelita. Al lado inferior derecho de la foto se puede ver la reja del coro bajo, donde hoy y desde el siglo XVIII las monjas teresianas cantan las glorias de Dios.

Retablo lateral  igualmente barroco y dedicado a santa Teresa de Ávila, reformadora del Carmelo, cuya imagen se ven en la hornacina central del primer cuerpo. Sobre esta, destaca la imagen de una santa crucificada, tal vez santa Liberata, incluso santa Eulalia de Barcelona.

Retablo lateral compuesto por un cuerpo inferior de tres calles donde se encuentran las imágenes de los santos peruanos santa Rosa de Lima y san Martín de Porres, sobre este cuerpo una hornacina con gran marco barroco que contiene el lienzo de la Virgen de la Guadalupe.

Vista del profundo sotocoro de la iglesia. Ubicado en el muro de los pies inmediatamente detrás de la portada, es el sector debajo del coro alto de las monjas y real zona de tránsito entre la amplitud de la plaza antepuesta al templo y el interior de la nave. Sobre el vano de acceso destaca la venera en el dintel, elemento muy presente en la arquitectura virreinal peruana.

Reja del coro alto. Una de las mejores obra que el barroco produjo en Ayacucho, en la parte inferior se observa el escudo de armas del otro benefactor de este convento: el obispo don Diego Ladrón de Guevara".